El libro de los Salmos, dentro de los Libros Poéticos, reúne la oración del pueblo de Dios en diversas circunstancias: alabanza, acción de gracias, lamento y súplica. Salmo 35, atribuido a David, se sitúa entre los cánticos de defensa y confianza ante la persecución de enemigos. En la tradición católica, se lee como una exhortación a mantener la fidelidad y la confianza en la intervención divina aun cuando parezca vencida la justicia humana. Este artículo ofrece contexto histórico y litúrgico, identifica pasajes clave, explora la enseñanza de la Iglesia y propone una breve meditación para la vida cristiana y la oración personal.
Texto y contexto de Sal 35
Versículos 1–3: El salmista invoca a Dios para que contienda contra los que le contienden y se levante en su ayuda. El lenguaje es de lucha espiritual y dependencia total de la intervención divina en medio de la persecución.
Versículos 4–8: Se ruega que los enemigos reciban su castigo y confusión; se expresa confianza en que Dios hará cesar las calumnias y las intrigas que amenazan la integridad del orante.
Versículos 9–14: El salmista afirma su integridad ante Dios y recuerda el dolor causado por traidores que se hacen pasar por amigos; se presenta una memoria dolorosa de la injuria y la injusticia.
Versículos 15–18: Ante la traición y la burla de los enemigos, el orante clama por defensa en la asamblea; se destaca la esperanza de vindicación pública y la fidelidad de Dios ante la comunidad.
Versículos 19–28: Se sostiene la petición de justicia y se reafirma la confianza en la salvación divina; el salmo concluye con palabras de alabanza y proclamación de la justicia de Dios ante la congregación.
En conjunto, Salmo 35 articula la experiencia de la persecución, la integridad del remissionario y la esperanza en la intervención divina que culmina en la alabanza. Es un ejemplo de cómo la oración litúrgica incorpora el sufrimiento humano dentro de la confianza en la providencia de Dios.
Versículos clave de Sal 35
Sal 35:1 — Contiende
Texto — Biblia de Jerusalén
Explicación teológica y pastoral: manifiesta la confianza en la justicia de Dios y la petición clara de intervención divina. Ilustra la dimensión litúrgica del llanto que se transforma en oración perseverante. Invita a la comunidad a acompañar al fiel en su lucha ante la injusticia.
Sal 35:4 — Que se confundan
Texto — Biblia de Jerusalén
Explicación teológica y pastoral: muestra la realidad de la maldad en la persecución y la petición de que el mal se revierta ante Dios. Iguala la defensa del inocente con la confianza en la justicia divina, no en venganzas humanas.
Sal 35:9 — Y mi alma
Texto — Biblia de Jerusalén
Explicación teológica y pastoral: expresa la alegría del alma que encuentra salvación en Dios. Es clave para entender la dinámica de dolor y gozo que atraviesa el salmo: dolor por la injusticia, gozo por la intervención de Dios.
Sal 35:12 — Me pagaban mal por bien
Texto — Biblia de Jerusalén
Explicación teológica y pastoral: revela la experiencia de la injusticia cuando la bondad es contracorriente. Invita a ver el sufrimiento humano a la luz de la misericordia divina y a responder con fidelidad y oración.
Sal 35:18 — En la gran congregación
Texto — Biblia de Jerusalén
Explicación teológica y pastoral: subraya la dimensión comunitaria de la fe; el creyente no está aislado sino que participa en la alabanza y en la defensa de la justicia ante la asamblea. Es un llamado a testimoniar la justicia de Dios ante la comunidad.
Sal 35:27 — Que se alegren
Texto — Biblia de Jerusalén
Explicación teológica y pastoral: enfatiza que la salvación de Dios produce gozo público y anuncio de su justicia. Anima a vivir la vindicación divina como motivo de alabanza y de testimonio misionero.
Sal 35:28 — Mi lengua
Texto — Biblia de Jerusalén
Explicación teológica y pastoral: cierra con la promesa de proclamar la justicia de Dios todo el día. Sirve como lema para la vida cristiana: cuando Dios actúa, la alabanza debe ocupárse de la boca y del corazón.
Enseñanza de la Iglesia sobre este pasaje
La lectura patrística y magisterial de Salmo 35 subraya que las imprecaciones expresan la fe en la justicia de Dios y la confianza en su intervención, más que un deseo de daño para otros. Los Padres, como San Agustín, interpretan estos versos como una oración de defensa en la verdad y la rectitud, que se enraíza en la paciencia y la esperanza. En Cristo, la justicia de Dios se manifiesta en la salvación ofrecida a todos; el salmo puede leerse a la luz de la Pasión, en la que la entrega y la confianza en Dios se vuelven modelo de fidelidad. Sacramentalmente, se ve la justicia de Dios reflejada en la gracia que nos libera y en la vida de santidad que emerge de la oración constante.
Este capítulo en la Liturgia
En la liturgia de la Iglesia, Salmo 35 se inserta en las oraciones diarias, especialmente en la Liturgia de las Horas, y aparece durante tiempos de penitencia, de acción de gracias por la protección divina y de confianza en la salvación de Dios. Su tono de súplica y defensa espiritual lo hace adecuado para la oração comunitaria y para reflexionar sobre la justicia de Dios en la vida del creyente y de la Iglesia.
Para la meditación — Lectio Divina breve
Versículo sugerido: Sal 35:9
Pregunta de meditación: ¿Dónde pongo mi confianza cuando la adversidad parece mayor que mi capacidad de respuesta? ¿Cómo puedo responder con la caridad de Cristo cuando me hacen mal?
Oración corta: Señor, acógeme en mi prueba, fortalece mi fe y haz que mi boca cante tu justicia, ahora y siempre. Amén.
FAQ
- 1) ¿Qué tipo de salmo es Sal 35? Es un salmo de lamento y súplica por defensa y justicia, con rasgos imprecatorios dirigidos a Dios para que intervenga frente a los enemigos.
- 2) ¿Quién es el hablante en este salmo? Tradicionalmente se atribuye a David, como oración personal de defensa ante adversarios, con alcance litúrgico para la comunidad.
- 3) ¿Cómo lo interpretan la Iglesia y los Padres? Se lee como unión entre dolor humano, fidelidad a Dios y confianza en la justicia divina; se interpreta a la luz de la Pasión de Cristo y de la justicia de Dios revelada en la historia de la salvación.
- 4) ¿Qué sentido práctico tiene para la vida cristiana? Enseña a mantener la esperanza en medio de la persecución, a orar por justicia, y a responder con integridad, fe y alabanza a Dios, incluso cuando la situación no cambia de inmediato.

