El Libro de los Salmos, colección poética y litúrgica de la Biblia, acompaña a la Iglesia en la oración cotidiana. Salmo 87, proveniente del grupo de los Salmos de los hijos de Corá, se sitúa dentro de la exaltación de Jerusalén como ciudad de Dios y lugar de la alabanza. En un esquema breve pero intenso, el salmista presenta a Sión como fundamento de la alianza y como signo de la salvación universal que acoge a las naciones. Este salmo une la centralidad de Dios, la santidad de Sión y la vocación misionera que apunta hacia la universalidad de la salvación en Cristo, ya que la Iglesia nace de la misma gracia que habita en Jerusalén celeste.
Texto y contexto de Sal 87
Versos 1-2: El fundamento de la ciudad de Dios está en las montañas sagradas; el Señor ama las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. El poeta subraya la primacía de Jerusalén como lugar de culto y santidad, donde Dios decide habitar y guardar su alianza.
Verso 3: Se proclama la gloria de Sión: Gloriosas cosas se dicen de ti, ciudad de Dios. Este enunciado, repetido en el oráculo, manifiesta que la ciudad de Dios es fuente de alabanza universal y signo de la presencia divina entre las naciones.
Verso 4: La atención se extiende hacia las naciones: I will make mention of Rahab and Babylon to them that know me; behold Philistia, and Tyre, with Ethiopia; this man was born there. Este pasaje señala la inclusión de pueblos gentiles en la salvación de Dios, mostrando que no hay barreras entre Israel y los extranjeros que creen.
Versos 5-6: De Sión se dirá que este y aquel nació allí; el Altísimo mismo lo establecerá. Se confirma la idea de una Iglesia nacida de la intervención divina, en la que la gracia de Dios da a cada nación un lugar en la ciudad de su gloria.
Verso 7: Participan todos los músicos y cantores; todas mis fuentes están en ti. El salmista concluye con una imagen de vida litúrgica abundante: la adoración y la música expresan la plenitud de la vida en Dios, y todo en Sión converge hacia su fuente, que es Dios mismo.
Versículos clave de Sal 87
Sal 87:1 — Su fundamento
Su fundamento está en las montañas santas. — Biblia de Jerusalén
La imagen de una base sagrada para la vida de la comunidad de fe señala la firmeza de Dios y de su pacto, no dependiente de ningún Imperio humano.
La teología de la alianza se asienta en una geografía sagrada que apunta a la presencia de Dios en la liturgia y en la vida del pueblo.
Sal 87:2 — El amor de Yavé por Sión
El Señor ama las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. — Biblia de Jerusalén
Este versículo sitúa la Jerusalén espiritual como destinataria del amor divino por encima de todo lo que pudiera representar la patria de Israel.
Pastoralmente, invita a valorar la Iglesia como lugar de encuentro con Dios y de unidad entre creyentes de distintas tradiciones.
Sal 87:3 — Gloriosas cosas
Gloriosas cosas se dicen de ti, ciudad de Dios. — Biblia de Jerusalén
La proclamación de gloria para la ciudad de Dios es una invitación a reconocer que Dios actúa en la historia humana y que la Iglesia es su signo en el mundo.
Este verso sustenta la catequesis sobre la “Jerusalén celestial” y su realización espiritual en la Iglesia.
Sal 87:4 — Gentiles incluidos
Entre las naciones reconoceré a Rahab y Babilonia; he aquí Filistea, y Tyre, con Etiopía; este nació allí. — Biblia de Jerusalén
La mención de naciones como Rahab, Babilonia, Filistea, Tiro y Etiopía destaca la misión de la Iglesia: la salvación de Dios se ofrece a todas las gentes, sin exclusión.
La Iglesia enseña que la gracia de Cristo abre las puertas de la fe a los pueblos de todos los continentes, cumpliendo la promesa de bendecir a todas las naciones.
Sal 87:5 — Nacidos en Sión
Y de Sion se dirá: Este y aquel nació allí; el Altísimo mismo la fundará. — Biblia de Jerusalén
Se subraya la idea de un nacimiento litúrgico y espiritual en la comunidad de Dios: quienes viven en la fe están “nacidos” en la casa del Señor.
Apunta a la experiencia pascual de la vida nueva en Cristo y a la continuidad entre la oraciόn de Israel y la vida de la Iglesia.
Sal 87:6 — Contar los pueblos
El Señor contará, cuando escriba a la gente: Este nació allí. Selah. — Biblia de Jerusalén
La imagen de Dios contando a su pueblo resalta la idea de una comunidad salvada por su acción y contemplada en la liturgia de la historia de la salvación.
La escena invita a la oración por la unidad de los fieles y la perseverancia en la fe común.
Sal 87:7 — Fuentes en ti
Con cantantes y músicos allí estarán; todas mis fuentes están en ti. — Biblia de Jerusalén
El cierre celebra la vida litúrgica: la oración, alabanza y música brotan de la presencia de Dios en la ciudad santa.
La imagen de “fuentes” sugiere que Dios es fuente de vida, esperanza y santidad que sustenta toda la adoración y experiencia comunitaria.
Enseñanza de la Iglesia sobre este pasaje
La Iglesia Católica interpreta Salmo 87 como una exaltación de la Jerusalén de Dios, es decir, de la Iglesia misteriosa, puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Los Padres de la Iglesia destacan que la verdadera Sión ya no es sólo un lugar geográfico, sino la comunión de los fieles en Cristo, donde Dios habita y llama a todos los pueblos. La mención de las naciones recuerda la universalidad de la salvación en Jesucristo, que rompe las barreras étnicas y culturales y llama a todos a la alabanza. En este sentido, el salmo se vincula a la vida sacramental y a la misión de la Iglesia en el mundo: bautismo como nacimiento a la vida de Dios, y la Eucaristía como fuente de vida y alabanza.
El Salmo 87, por tanto, inspira una comprensión cristológica en la que Jerusalén terrenal apunta hacia la Jerusalén celestial, y donde la alabanza de Dios se celebra en la asamblea de los santos, en la liturgia y en la comunión de los creyentes de todas las naciones.
Este capítulo en la Liturgia
En la liturgia católica, Salmo 87 se inserta dentro de la oración de las horas y en las antífonas que celebran la presencia de Dios en la comunidad de su pueblo. Se utiliza para enfatizar la realidad de la Iglesia como “ciudad de Dios” y para meditar la inclusión de los paganos en la salvación. En el Ciclo litúrgico, puede aparecer en momentos de Pentecostés o fiestas marianas y en celebraciones que destacan la universalidad de la Iglesia y la esperanza de la Jerusalén celestial.
Para la meditación — Lectio Divina breve
Versículo para meditar: Gloriosas cosas se dicen de ti, ciudad de Dios.
Pregunta de meditación: ¿Cómo veo la gloria de Dios manifiesta en la comunidad eclesial y en mi vida diaria de fe?
Oración corta: Padre santo, haz que mi corazón valore tu Iglesia como ciudad de tu gloria y que, en mi vida, florezca la alabanza que une a todas las naciones. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
FAQ
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Pregunta 1: ¿Qué significa considerar a Jerusalén como la ciudad de Dios en un contexto cristiano?
Respuesta: Significa reconocer a la Iglesia como la morada de Dios en el mundo y la meta de la historia de la salvación, donde Cristo reúne a todos los fieles como una única comunidad de adoración.
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Pregunta 2: ¿Qué nos enseña la mención de naciones en Sal 87 para la misión de la Iglesia?
Respuesta: Indica que la salvación de Dios alcanza a todas las naciones, por lo que la misión cristiana es universal y abierta a quienes creen en Cristo, sin exclusión.
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Pregunta 3: ¿Cómo se relaciona este Salmo con los sacramentos, especialmente el Bautismo y la Eucaristía?
Respuesta: El Bautismo es el “nacimiento” en la Iglesia descrito en Sal 87, y la Eucaristía alimenta la vida de la ciudad de Dios, nutriendo la comunión entre los creyentes.
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Pregunta 4: ¿Qué aprendizaje pastoral ofrece Sal 87 para la vida cristiana actual?
Respuesta: Invita a valorar la Iglesia como comunidad de fe, a orar por la unión de los cristianos, y a abrirse a la misión, asegurando que la adoración brote de la fuente que es Dios.

