
En el vasto tapiz de la historia de la Iglesia, emergen figuras cuya vida y enseñanzas resuenan a través de los siglos, ofreciendo guía y esperanza a innumerables almas. Una de estas personalidades es, sin duda, San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Su legado no se limita a una doctrina abstracta, sino que se manifiesta como un llamado vibrante a vivir la religión de una manera profunda y transformadora, no lejos del mundo, sino en el corazón mismo de la vida diaria. Comprender su mensaje es adentrarse en una espiritualidad que invita a la santidad accesible para todos, sin importar su vocación o estado civil.
La figura de San Josemaría Escrivá nos interpela directamente, invitándonos a redescubrir la trascendencia en las tareas más humildes. Su convicción era que el trabajo, la familia, las relaciones sociales, e incluso el descanso, pueden y deben ser lugares de encuentro con Dios. No se trata de una espiritualidad reservada para unos pocos elegidos, sino de una religión que se vive plenamente en la `vuelta a casa`, en la oficina, en la conversación con un amigo. Él nos enseñó a no disociar lo sagrado de loProfano, sino a entender que todo lo bueno y verdadero en nuestra existencia tiene un eco divino.
El Llamado Universal a la Santidad: Una Religión para Todos
Uno de los pilares fundamentales del mensaje de San Josemaría Escrivá es la idea de que la santidad no es un ideal inalcanzable, sino una meta real y deseable para cada persona. Rompiendo con visiones anticuadas que asociaban la santidad casi exclusivamente a la vida monástica o sacerdotal, él proclamó con fuerza el llamamiento universal a la santidad. Esto significa, en términos prácticos, que todos, ya seamos padres o madres de familia, profesionales, estudiantes, o personas dedicadas a servir a los demás, estamos llamados a ser santos.
Esta visión revolucionaria nos invita a transformar nuestra perspectiva sobre la religión. Ya no se trata de cumplir con una serie de rituales o deberes por obligación, sino de vivir con una conciencia profunda de que somos hijos de Dios, amados incondicionalmente. Para San Josemaría Escrivá, la vida ordinaria se convierte en el `campo de batalla` y el `altar` donde ejercitamos nuestra fe y nuestro amor a Dios. La santidad se construye, día a día, con pequeños actos de generosidad, de esfuerzo, de paciencia, y de amor al prójimo. Un ingeniero que diseña un puente con esmero, una madre que cuida a sus hijos con ternura, un estudiante que se esfuerza por aprender; todos pueden y deben buscar a Dios en sus actividades. Como él solía decir: “No es preciso… nada de extraordinario para vivir el cristianismo.”
El Trabajo como Lugar de Encuentro con Dios
El concepto del trabajo santificado es una de las aportaciones más distintivas y valiosas de San Josemaría Escrivá. Para él, el trabajo no es simplemente un medio para subsistir o alcanzar el éxito material, sino una vocación divina, un espacio privilegiado para dar gloria a Dios y para servir a la humanidad. Esta perspectiva redefine nuestra relación con nuestras profesiones y tareas diarias, elevándolas a un plano espiritual.
Imaginemos a un médico que atiende a sus pacientes con dedicación y compasión. Para San Josemaría Escrivá, este acto de servicio, realizado con excelencia y amor, se convierte en una oración, una forma de alabar a Dios. De la misma manera, un maestro que educa a sus alumnos con paciencia y sabiduría, o un obrero que realiza su labor con integridad y esfuerzo, están, en cada momento, ofreciendo su trabajo como un acto de culto. La religión, vista a través de sus ojos, se integra perfectamente en nuestra jornada laboral, transformando la rutina en un camino de crecimiento espiritual. Es un recordatorio constante de que Dios está presente en nuestras ocupaciones y que podemos encontrarlo en la dedicación, la responsabilidad y la búsqueda de la perfección en todo lo que hacemos. Esta es una invitación a vivir de manera coherente, uniendo nuestra fe con nuestra vida profesional.
La Familia: El Pequeño Cielo en la Tierra
San Josemaría Escrivá siempre enfatizó la santidad y la importancia de la familia como el núcleo fundamental de la sociedad y del camino cristiano. Para él, el hogar no es solo un lugar de descanso o convivencia, sino un `pequeño cielo en la tierra`, un espacio donde se aprende a amar a Dios y a los demás, y donde se forjan las virtudes necesarias para la vida. Su visión de la familia es profundamente optimista y llena de esperanza, invitando a los cónyuges a vivir su amor hasta la eternidad.
En un mundo que a menudo tiende a trivializar o descuidar el valor de la familia, el mensaje de San Josemaría Escrivá resuena con una fuerza particular. Nos recuerda que el matrimonio es un sacramento, un signo del amor de Cristo por su Iglesia, y que, vivido con fidelidad y entrega, es un camino seguro hacia la santidad. Las dificultades y alegrías que se viven en el hogar se convierten, para quienes buscan a Dios, en oportunidades de crecimiento. La crianza de los hijos, las conversaciones, las oraciones compartidas, todo ello contribuye a una religión vivida en profundidad, en el contexto más cercano y natural. Además, él animaba a ver en los hijos un don de Dios, y a educarlos en la fe, fomentando en ellos el amor por la virtud y el servicio. Por lo tanto, la familia se convierte en un verdadero semillero de santidad, donde cada miembro, con sus particularidades, contribuye a la gloria de Dios.
La Oración y la Vida Espiritual: Un Diálogo Constante con Dios
San Josemaría Escrivá entendía la religión como una relación viva y personal con Dios, y el medio principal para cultivar esta relación es la oración. No se trataba de una oración reservada para momentos especiales o para personas con una vida espiritual muy elevada, sino de una oración constante, integrada en la vida cotidiana. Él nos animaba a hablar con Dios como hablaríamos con un padre o un amigo querido, de manera sencilla y sincera.
Sus enseñanzas nos invitan a considerar la oración como un diálogo ininterrumpido, donde se comparten las alegrías y las preocupaciones, se pide perdón, se agradece y se busca la voluntad divina. Esto puede manifestarse de muchas formas: desde el rezo del rosario o la meditación de las Escrituras, hasta una breve jaculatoria en medio de una tarea, o una “oración mental” silenciosa mientras se camina. La clave está en la frecuencia y la sinceridad. Para San Josemaría Escrivá, la eficacia de la oración no reside en las palabras que se dicen, sino en la apertura del corazón y en el deseo de acercarse a Dios. Esta práctica constante de la oración nos permite discernir la voluntad de Dios en nuestras vidas, encontrar la fuerza para superar las dificultades y vivir con un sentido de propósito y trascendencia. La religión, en su esencia, es este camino de acercamiento y unión con lo Divino.
El Opus Dei: Un Camino de Santidad para Seglares
El Opus Dei, fundado por San Josemaría Escrivá, es quizás la manifestación más conocida de su carisma. Lejos de ser una estructura eclesiástica tradicional, el Opus Dei se presenta como una prelatura personal de la Iglesia Católica, cuyo objetivo es difundir la llamada universal a la santidad y el apostolado entre personas de todas las condiciones sociales. Su enfoque distintivo radica en la secularidad, es decir, en la posibilidad de vivir una vida plena de fe y compromiso cristiano sin abandonar la propia vocación secular.
Para comprender la novedad del Opus Dei, es crucial entender la visión de San Josemaría Escrivá sobre la vida ordinaria. Él observó que muchas personas sentían la llamada a seguir a Cristo de cerca, pero se veían limitadas por sus responsabilidades familiares, profesionales o sociales. Su respuesta fue crear una “obra” que permitiera a estas personas santificarse en medio del mundo, santificando el mundo a través de su entrega en su trabajo, su familia y sus relaciones. La religión, en este contexto, se vive de manera integrada, buscando en cada aspecto de la vida una oportunidad para agradar a Dios y para ser un fermento de bien en la sociedad. Esto se traduce en una formación espiritual sólida, acompañamiento personal y una vida de oración constante.
La Espiritualidad del Opus Dei: Fidelidad y Alegría en el Camino
La espiritualidad que San Josemaría Escrivá transmitió a través del Opus Dei se caracteriza por una profunda fidelidad a Dios y una alegría contagiosa en el seguimiento de Cristo. No se trata de una espiritualidad ascética o pesimista, sino de una que abraza la vida con entusiasmo, reconociendo la bondad de la creación y el amor incondicional de Dios.
Los miembros del Opus Dei buscan la santidad a través de la práctica de las virtudes humanas y cristianas, la realización de su trabajo con excelencia, y el servicio generoso a los demás. La fe, para San Josemaría Escrivá, no es algo que se vive en privado, sino una fuerza transformadora que debe impregnar todas las facetas de la existencia. La religión, vista desde esta perspectiva, se convierte en un motor de vida, que impulsa a la persona a ser mejor consigo misma, con los demás y, sobre todo, con Dios. La alegría que inspira esta espiritualidad proviene de la certeza de ser amado por Dios y de tener un fin trascendente en la vida. Es una alegría que se comparte, que irradia y que invita a otros a descubrir la belleza de una vida entregada.
La Vigencia del Mensaje de San Josemaría Escrivá Hoy
En un mundo cada vez más secularizado y apresurado, el mensaje de San Josemaría Escrivá adquiere una relevancia aún mayor. Su insistencia en la santidad accesible y en la integración de la fe en la vida cotidiana ofrece un horizonte de esperanza y sentido a personas de todas las edades y condiciones.
Hoy más que nunca, necesitamos redescubrir que la religión no es una carga, sino un regalo, una invitación a vivir una vida plena y auténtica. Las enseñanzas de San Josemaría Escrivá nos animan a buscar a Dios en el trabajo bien hecho, en la familia, en la amistad, y en cada uno de nuestros actos. Nos invitan a ser `cristianos de a pie`, que viven su fe con coherencia y alegría, transformando el mundo desde dentro. Su legado sigue siendo una luz brillante, un faro que guía a quienes buscan un camino de santidad en el corazón mismo de sus vidas. La invitación es clara: vivir la religión de manera profunda y transformadora, en el aquí y ahora de nuestra existencia.

Preguntas Frecuentes sobre San Josemaría Escrivá y la Religión
¿Quién fue San Josemaría Escrivá?
San Josemaría Escrivá de Balaguer fue un sacerdote católico español, fundador del Opus Dei, una prelatura personal de la Iglesia Católica. Nació en Barbastro, España, en 1902 y falleció en Roma en 1975. Es conocido por su enseñanza sobre la santificación de la vida ordinaria y el trabajo.
¿Cuál es la principal enseñanza de San Josemaría Escrivá en relación con la religión?
La enseñanza central de San Josemaría Escrivá es que la vida ordinaria, el trabajo profesional y las relaciones humanas son ocasiones para encontrar a Dios y para la santidad. Promovió la idea de que todos los cristianos, en sus respectivas vocaciones, están llamados a ser “otros Cristos” y a transformar el mundo desde dentro con amor a Dios y a los demás.
¿Qué es el Opus Dei?
El Opus Dei, fundado por San Josemaría Escrivá, es una institución de la Iglesia Católica cuya finalidad es la promoción de personas que buscan la santificación en medio del mundo, a través de la santificación del trabajo y de la vida ordinaria. Se caracteriza por su énfasis en la libertad personal, la responsabilidad y la búsqueda de la excelencia en todas las facetas de la vida.
¿Cómo se relaciona la enseñanza de San Josemaría Escrivá con la oración?
San Josemaría Escrivá enseñó la importancia de la “oración mental” y la “oración vocal” como medios para dialogar con Dios. Insistió en que la oración no es solo un acto de devoción reservado a clérigos o religiosos, sino una práctica accesible a todos los fieles, que debe integrarse en la vida diaria para mantener una relación íntima con Dios.
¿Cuál es la visión de San Josemaría Escrivá sobre el trabajo?
Para San Josemaría Escrivá, el trabajo es un don de Dios y una oportunidad para la realización personal y la colaboración en la obra creadora divina. Defendió la dignidad del trabajo, sea cual sea su naturaleza, y enseñó que, realizado con rectitud de intención y amor a Dios, se convierte en un camino de santificación y servicio a la sociedad.
¿Qué significa el concepto de “apostolado” según San Josemaría Escrivá?
El apostolado, en la visión de San Josemaría Escrivá, no es solo una actividad religiosa específica, sino la consecuencia natural de una vida cristiana auténtica. Implica el deber de todos los fieles de dar testimonio de su fe y extender el Reino de Dios a través de su ejemplo, su palabra y sus obras en todos los ámbitos de la vida.
¿Es San Josemaría Escrivá considerado un santo en la Iglesia Católica?
Sí, San Josemaría Escrivá fue canonizado por el Papa Juan Pablo II el 6 de octubre de 2002. Es venerado como santo por la Iglesia Católica.
¿Cuál es el mensaje principal que San Josemaría Escrivá quiso dejar a los fieles?
El mensaje principal de San Josemaría Escrivá es que la santidad no es algo reservado a unos pocos elegidos, sino que está al alcance de todos los bautizados. Invitó a vivir la fe de manera plena en la vida cotidiana, buscando a Dios en el trabajo, la familia y las relaciones sociales, y transformando el mundo con el amor de Cristo.








